Tropezarás.

Tropezarás.
Te caerás.
Probablemente se reirán.
Llorarás.
No lo entenderás.
Te lamentarás.
Lo aceptarás.
Te harás fuerte.
Crecerás.
Te levantarás.
Mirarás atrás.
Respirarás.
Sonreirás.
Sonreirás y seguirás andando;
Tropezándote;
Cayéndote y,
Por su puesto,
Levantándote.
Porque la vida es eso;
Poner tiritas a rodillas peladas,
Betadine a heridas fruto del asfalto,
Vendajes a esguinces mentales y
Escayolas a corazones rotos.
Porque la vida es ver
A tus heridas cicatrizar
Para luego mostrar orgullosa
Tus cicatrices como si fueran
Tatuajes de mil historias
Que hoy decoran tu piel.
Sangre con complejo
De tinta;
Piel con ansias de papel.
Tus actos la pluma
Que te hace perder(te),
Que te hace vencer.

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Ella.

Ella no creía en el amor.
No creía en los para siempres;
En las ataduras sin límite horario y temporal.
No creía en los finales felices,
Y mucho menos en cocinar perdices
Para su medio limón.
Ella no creía ser la mitad de un algo.
Ella no creía en ser una mitad.
Ella no era una mitad.
Ella era un todo;
Un todo en sí misma.
Era todo lo que sabía ser.
Era todo lo que era.
Era toda vida.
Era toda fuerza.
A veces parecía frágil,
Pero joder, que dura era.
Había matado más monstruos
Que besado príncipes.
Había domado más fieras
Que acariciado gatos mansos.
Y se había dado más hostias
De las que era capaz de contar.
Ella no creía en el amor.
Siendo justos,
Ella no creía en el amor con cadenas.
No creía en la condena.
Pero ella amaba;
Joder que si lo hacía.
Amaba con todo lo que ella era.