TE AMÉ

Te amé,
Pero no lo suficiente.
Me amé más a mí;
Me costó asumirlo
Y, más aún,
Ser valiente.
Pero lo conseguí.
Me alejé de ti,
Ergo te dejé ir.
Hipócrita.
En realidad,
Me deshice de ti.
Huí.

Me siento una zorra en decirlo en voz alta
“No eras suficientre para mí”.
Estoy mejor sin ti.
Frenabas esa parte de mí
Que se vuelve loca por saltar
De acantilados y rascacielos. 

Te escribo porque ayer te vi,
Aunque más que escribirte,
Escribo sobre ti.
Miento.
Escribo sobre mí.
Sobre el hecho de que te vi.
De que no sentí (NADA),
Al fin. 


Me dejaste vacía,
Te llevaste todo lo bueno,
Me robaste mi piedra filosofal
Y te la fumaste en dos caladas,
Con otra en mi cama,
Mientras repiqueteaban
Las guirnaldas y flores que
Tanto abundan en mis decoraciones.
Porque allí dónde ríes con otra,
Dónde te ríes de mí,
Está mi firma grabada a fuego.

Pero por fin no sentí.
No hay amor.
No hablo del de pareja,
Ese amor lo maté yo
Como quien mata el cigarro
Mientras otro mata el tiempo.
Hablo del amor de quien te conoce,
Te cuida y te lame las heridas.
Ese lo mataste tú.
Lo ahorcaste
Con tu soga de mil y una mentiras
Mientras él se debatía y crecía 5 centímetros
Antes de exhalar su último aliento.

Ni siquiera sentí celos,
Esos que te has empeñado en
Convertir en rumores,
Para distraer al resto
De quién era el malo
Y quién el honesto. 

Igual sí siento un rencor constructivo
más amargo que profundo
De haberte visto pisotear
Cualquier abismo de nostalgia
De tantas noches en vigía
Bajo las mantas en mi sofá,
En mi cuarto,
En mi cama,
En el suelo. 

En mi cielo.

No puedo evitarlo.
Ya no te odio,
Tampoco te quiero.

Suelo ser un alienígena
Pero caigo ante la debilidad humana
De sentir ira y rabia acumulada
Y soltarlas como si fueran lobos hambrientos,
Sedientos de tanta lágrima inválida y paralítica.
Demasiado llanto defectuoso;
Fruto de un dolor irracional
Por culpa de un cabrón
Ególatra y cobarde.
Menudo farsante,
Buen hombre de imitación barata.
¿He dicho buen hombre?
Niño. Crío.
Niñato.
Bebé ingrato.

Te diría que queda el recuerdo,
Que a ratos te pasas por mi mente
Siendo bálsamo.
Consuelo de lo que vivimos,
De lo que viví,
De lo que viviste.
Pero en realidad lo que queda
Es la indiferencia
Del que pasa por la vida
Dejándote una huella
Una cicatriz eterna
Una herida estoica 
Veterano de guerra
.

Solo queda admitir,
Que pese a la venda,
A los esfuerzos desmesurados
Y las ilusiones ciegas,
Siempre supimos que
La batalla estaba perdida.
Ni yo era tu soldado
Ni tú mi princesa dormida.
Siempre fui una fugitiva lasciva
De mirada confundida
Que prefería naufragar en la vida
Antes que usar un bote salvavidas.

No te quise como salida de emergencia.
Tú querías una madre,
Y yo no tengo paciencia.
Yo solté tu cuerda,
Pero te di la mano para que no cayeras;
Y tú cortaste mi brazo,
Me sacaste el corazón y el alma
A base de hurgar en mi pecho
Con una cucharilla de café
,
Y lo tiraste a la hoguera.
Porque yo siempre fui la bruja y,
Dejar de quererte
,
mi condena. 

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Guerrera. 

Llevaba el verano en sus ojos,
Aunque el invierno 
Siempre viajaba con ella
Enredado en sus pestañas. 

Su piel sabía a sal 
De tanto soñar con ser sirena;
Pudiendo distinguir olor 
A pólvora y azufre 
En ondear su melena. 

Ella era una guerrera. 
Y aun su pasión por los helados
Los cambiaría sin dudarlo
por el sabor del acero
De cualquier noche de enero. 

Ella era un YO QUIERO. 
Un NO ESPERO. 
Un YO PUEDO. 

SERÉ

No tengo el vientre plano,
Piernas largas de araña,
Ni uso una talla cien.
No tengo la piel libre de imperfecciones
Ni agudas facciones
Ni son pequeñas mis manos y mis pies.

Ni curvas de escándalo,
Ni un cuerpo escultural.
Pero te aseguro que
te quedarás patidifuso
con el vaivén de mis caderas
al andar.

Tengo pecas,
Granitos y pequeñas arrugas.
Michelines y manchitas blancas
En los pies.
La nariz torcida;
Una media luna cicatrizada
En la espinilla derecha.
Un alma maltrecha.

Las manos curtidas
De tanto estirar de mis cadenas y
El dedo pulgar destrozado
De tanto morder.

No soy una princesita
A la que tengas que salvar.
Soy una Khaleesi
Madre de dragones
Con un carácter de mierda
Y una crudeza que asustaría
Al inmaculado más valiente.

Pero tengo el don de
Sonreír con la mirada;
De hacer que te pierdas
En el fondo verde de mis ojos,
De enredarte en mis pestañas.

Te dejaré unir el dibujo
De mis pecas;
Hacer trenzas en mi
Rubio pelo lacio.
Dejaré que fantasees
Con mis orejas puntiagudas
De duende pirado.
Haré que sueñes con hadas,
Con selvas y
Bosques encantados.
Te llevaré a la Tierra Media;
Destruiré el Ojo de Saurón y
Robaré, por ti,
El famoso anillo que volvió
Locos a tantos.

Te protegeré de monstruos,
Serpientes y arañas.
Domaré tus dragones
Mientras estés bajo mi abrazo,
Yo ya domé los míos
Hace muchos, muchos años.
Te dejaré dormir
En mi regazo;
Aunque no pueda
Prometertelo a un plazo
Indefinido.

Alejaré mil Dementores
Y nos fugaremos de Azkaban
Dejando atrás nuestros captores
Esquivando cazadores.

Te alimentaré de sueños y
Jamás volverás a pasar hambre.
Olvidarás respirar
Porque yo seré tu aire.
Pero, por favor,
No me ates.

Surcaré tus mares
Y seré la sirena de tus males.
Pero no me ates.
No me encadenes
Con promesas baratas
Y compromisos absurdos
Llenos de obligación
Y carentes de ganas.

Te mostraré mi galaxia;
Seré tu estrella de la muerte.
Me aliaré con Darth Vader
Y seré tu “Dark Side”;
Porque tu serás luz,
Y a mi siempre se me
Ha dado bien
Bailar entre sombras.

Pero no me ates,
No me encadenes,
No me mates.
Cóseme las alas
Y vuela conmigo;
Compartiré
Mi destino y dirección
Contigo.
Seré paloma,
Pirata y peregrino.
Pero no me ates.

No me ates
Porque abandonaré
Mi (tu) jaula
Y seguiré sin ti.
                               Me iré CONMIGO.

Me canso. 

Me canso.
Me canso de ser perfecta.
De ser educada.
De ser correcta.
Me canso de ser recatada.
De ser lo que quieréis ver.
Me canso de cumplir
Vuestras putas expectativas.
Me canso de (fingir) ser
Una princesa distinguida.
Yo quiero ser una prófuga,
Una jodida fugitiva
De mirada lasciva y
Dirección confundida.
Quiero aturdirte y
Quedarme aturdida.
¡Joder!
Quiero estar
                                                       VIVA.

TÚ vol. II

Tú diciéndome tonterías
Y yo riéndome de
Tu estúpida forma
De reírte de mí.

Tú diciéndome
“que mona”.
Y yo “Sí,
Pero de la jungla.”
Que haría de tu cama
Mi sabana
Y rugiría cual leona
Al son de la Propuesta Indecente;
Calculando en tus lunares
La Matemática de la Carne;
Gimiendo en playback
La canción de Rayden.

Y ahora es cuando digo
Mil chorradas.
Digo esas mentiras que
No significan nada.
Demagogias inventadas;
Prefabricadas.
“Que no me gustas tanto”.
“Que no pasa nada”.
Ilusiones,
Más que ópticas
Auditivas,
Para ocultar mi frustración
Cuando te veo bailar al son
De otra canción.

 

TÚ vol. I

Llegas.
Me ves.
Me miras y
Te callas.
Me miras y
Me atrapas.
Me atrapo en los silencios implícitos
De tus palabras,
Y entonces
Te vuelves y
Te marchas.

Legas.
Me ves.
Me miras y
Me abrazas.
Y yo me quedo apresada;
Me paralizo como
Una tonta anonadada.
Concentrada.
Sintiendo las yemas de tus dedos
Acariciar mi espalda.
Entonces me sueltas.
Entonces te marchas.

Porque llegas.
Me ves.
Me miras y
Me matas.
Porque ahí quiero besarte.
Porque me muero de ganas.
¡Joder!
Dime lo que piensas,
Lo que anhelas,
Lo que amas.
Pero en lugar de eso,
Te vuelves y
Te marchas.

Y entonces ya
Ni me besas,
Ni me miras,
Ni me abrazas.
Porque ni me quieres,
Ni te quiero;
Pero aun así me encantas.
Yo tan pequeñita,
Tú tan grande
Y tan frías mis sábanas.

Porque lo que quiero
Es enseñarte
Los rincones de mi cama;
Las costuras de mi almohada;
Las esquinas de mi cuarto;
Las ventanas empañadas.
Yo me acerco.
Tú me huyes.
Y, así, mi vida,
Así no hacemos nada.

Y me quedo empanada
Contemplando tu mirada,
Con esos ojillos tiernos
De niño viejo.

Sopesando qué pasaría
Si salto y llego;
Si me mojo y te morreo.
Te disparo a quemarropa
Y me vuelvo loca.
Porque es que te veo
Y te comería la boca,
Te arrancaría la ropa.

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Porque ella estaba loca.

Porque ella estaba loca…
Reía como los valientes.
Con la risa histérica
De un kamikaze
A punto de estrellarse
Con un avión enemigo.

Con la risa despreocupada
De un niño bajo las cosquillas de alguien,
Que aun sin ser su padre,
Se le parece mucho
Y aún no se ha ido.

Con la risa nostálgica
De aquel que ha vivido más
De lo que lo han hecho los demás,
Perdiendo más de lo que nadie
hubo jamás perdido.
Ella reía.

Reía y lo inundaba todo
Con sus carcajadas insonoras
Y sus silencios a pleno pulmón.
No creía en cuentos,
Dramas, ni historias;
Rechazaba esas falacias defectuosas
Que otros creen a pies juntillas.

Reía como una chiquilla
Sin más intención
Que la de achicar agua y
Coser las velas de su velero;
Respirando fuerte para
Llenar de aire sus velas
Echas jirones por el trajín de sus batallas.

No podía permitirse hundirse
Por nadie ni por nada;
A pesar de los vendavales y de las heladas.

No poseía más espada que su sonrisa,
Ni más sonrisa que su espada.
Así que reía.

Reía porque si lloraba
El mundo se haría mar,
Y aunque acostumbrada
A los naufragios y
a vivir a la deriva
Aún no había aprendido a remar.
A navegar.

Ella solo sabía naufragar.

Brindemos.

Reír a carcajadas;
Montar a horcajadas;
Servilletas estampadas
Y habitaciones estrelladas.

Botellas de cava;
Ginebra a toneladas;
Vodka para las heladas
Y chupitos de tequila
Mil y una madrugadas.

Manos congeladas;
Gambas peladas;
Noches de empalmada
Y cabezas estropeadas.

Aventuras improvisadas,
Increíbles escapadas;
Cien tormentas capeadas
Y ninguna nevada.

Tragar agua salada;
Saborear la escalada.
Mantener la tristeza encerrada
Y la apatía encadenada.

Días de películas y mantas;
Tardes de café y pastas.
De sonrisas mil subastas
Y de chuches mil canastas.

Porque la vida está hecha de esperanza,
De amor, de lucha y de confianza.
Está hecha de luciérnagas en el jardín;
De cometas que vuelan sin fin.
De “en fin, Serafín”,
Y de los que prefieren decir “delfín”.
Del “Feliz San Fermín”;
De encontrar un alma afín;
De sacar de la manga el comodín.

Porque la vida está hecha
de ti y de mí.
De todos los que reímos y lloramos;
De los que, antes de terminar la frase,
La olvidamos.
La vida está hecha de lo que no recordamos
Y de lo que, aun queriéndolo,
No olvidamos.

Hace 365 días prometí
poner puntos y finales
A las historias banales.
Prometí aceptar los cardenales,
Sobrevivir a días letales.
Prometí entender la vida
como algo visceral;
prometí ser siempre igual.

Este año ha sido estelar,
Increíble, fenomenal.
365 días que no quiero cambiar.

Mentiría si dijera que todos
han sido buenos;
que no me he caído
en todo este tiempo.
Que no he sangrado,
No me he sentido morir,
No he sufrido,
Ninguna lágrima he derramado.

Pero cuatro nubes no hacen sombra
a un día soleado;
a un cielo estrellado.

Hoy solo puedo dar gracias
Por todo lo que me has dado y,
También, por lo arrebatado.

Gracias al Sol que ha dorado mi piel;
Al aire con sabor a miel.
Gracias a las estrellas
Que iluminaron mis noches;
A la Luna que me guió 
Cuando estuve perdida.

Mil gracias a la vida
Por la buena compañía;
Por tanta alegría;
Por la sabiduría;
Por no dejar ni una copa vacía.

Un final no es más
Que el inicio de algo nuevo.
2016 has sido tan mágico,
Que 2017 no puede ser menos.
¡Así que brindemos!

Brindemos porque todo
Es perecedero;
Porque hay cosas mucho más valiosas
Que las posesiones y el dinero.

Brindemos por todos los “te quiero”,
Por todos los “yo puedo”;
Por no volver a decir “me muero”.

Brindemos por los abrazos sinceros;
Por los amores no tan verdaderos;
Por los primeros, los segundos
Y por los terceros.

Brindemos porque nos tenemos;
porque no estamos solos;
porque nos queremos.
Porque llegaremos a la cima
Si nos lo proponemos.
Porque aun las colinas verticales
Y los precipicios abismales,
Las vistas son siempre espectaculares.

Brindemos por un año extraordinario.
Un año lleno de risas, de llantos,
De poesía y novelas,
De viajes inolvidables y
Noches interminables;
Un año lleno de personas inigualables.

Brindemos porque 2017,
También será insuperable.

A mi princesa dormida.

A mi princesa dormida,
Que siente que la vida
Se le echa encima.
Hoy quiero que sepas
Que siempre hay una salida;
Que la batalla no estará perdida
Siempre que no te des por vencida.

A mi princesa dormida
De alma confundida,
Que hoy siente
Como la abraza la apatía.
No dejes que te apriete fuerte
O acabará por estrangularte,
Por hundirte, por matarte.

No hablo por hablar,
Yo una vez la dejé ganar,
No sabía que era fuerte,
Que la podía dejar atrás.

Vivimos en un mundo corrupto
Que nos hace pensar
Que no somos nadie
Si no nos ven brillar.

Pero, ¿sabes qué?
Que eso da igual,
Que eres especial;
Que tú eres tu propia estrella,
Que no necesitas a nadie
Para destacar,
Para poder volar.

Que eres única;
Edición limitada
A un solo ejemplar.
Quizás hoy no te sientes fuerte,
No te sientes capaz…
Pero quiero que sepas
Que eso no es debilidad.
Que los días grises,
Mientras sean pocos,
Están dentro de la regularidad.

Yo sé que hoy no la encuentras,
Que crees que no está.
Pero todos tenemos
Esa chispa interna,
Que nos da coraje para continuar.

Y soy muy consciente
Que es difícil, que no es algo
Que se logra en un día.

Y es que a veces no lo vemos.
A veces nos perdemos.
A veces pensamos
Que no lo merecemos.
Pero sí lo hacemos,
Porque somos buenos.

No en plan buena gente,
No en plan referente.
A veces pensamos
Que no llegaremos;
Que no damos la talla;
Que desfalleceremos.

No somos conscientes
De lo que valemos.
Y por miedo a perder,
Perdemos.

Sé de lo que hablo,
Porque lo he vivido,
Lo vivo; lucho contra ello.
Porque, a veces,
Yo también creo
Que no valgo,
Que no puedo,
Que no llego.

A veces siento
El peso del mundo entero
Aplastando mi cabeza
Contra el suelo.

A veces no hallo consuelo.
A veces no sé pasar mi duelo:
Me siento fea,
Tonta, estúpida,
Bajita, rellenita,
Demasiado poca cosa
Para ser bonita.
Y por un momento,
Creo que me hundo,
Creo que me muero.

Entonces lo recuerdo;
Que yo valgo,
Que yo puedo,
Que yo llego.
Que conseguiré
Lo que me proponga
Si me quiero.

Porque sí;
Yo valgo,
Yo puedo,
Yo llego.

Porque todo está en mi cabeza,
En tu cabeza.
Porque ser feliz
Es un estado mental.
Porque la tristeza
Es una cárcel letal.
Porque no podemos
Dejar al miedo ganar.

Quiérete. Ámate.
Siéntete libre.
Respira hondo.
No dejes de correr.

Levántate. Vístete.
Sal a comerte
El jodido mundo.
No dejes al monstruo vencer.

Respétate. Reúnete.
Rodéate de personas libres.
Deja lo tóxico,
Lo malo, lo oscuro;
Desecha la podredumbre.

No necesitas a nadie para saber que vales,
Que puedes, que llegas.
Yo sé que romperás tus cadenas,
Que quemarás tus condenas.
Cruzarás todas las fronteras;
Izarás diez mil banderas.
Harás y serás
Todo lo que quieras.

Quiérete,
Porque vales mucho.
Tú lo sabes.
Yo lo sé.
Y si, algún día,
Necesitas una voz amiga
Que te lo recuerde…

Ya sabes, llámame.

 
A mi niña dormida, que a veces no ve la salida.
A mi princesita que, a veces, olvida que es la más bonita.

ERRÉ

Creí que sería más difícil,
Creí que después de esa caída,
De ese precipicio abismal,
No habría fuerza humana,
Ni divina,
Que me ayudara a continuar.

Erré, como tantas otras veces,
Me equivoqué,
Simplemente,
Me subestimé.
Creí haber perdido
Todo lo que había sido,
Todo lo que, durante tanto tiempo,
Me había definido.

Pero erré,
Me equivoqué,
Simplemente,
Me subestimé.
Perdí el rumbo,
Dejé de creer.
Cedí; Mi bruja interna
Envenené.

Entonces me creí
Anclada, varada,
Atrapada y sepultada
Sobre toneladas
De monotonía y seguridad.
Pensé que no sería capaz.

Pero erré,
Me equivoqué,
Simplemente,
Me subestimé.
Porque sí que
Me encontré.

Porque nunca me perdí,
Porque siempre estuve allí.
Quizás adormilada,
Demasiado cómoda y calentita
Para dar la cara.
Pero allí. Aquí.

Porque sí erré,
Sí me equivoqué,
Porque, indudablemente,
Me subestimé.
Pero ni me rendí,
Ni me rendiré.

Yo decido quién soy,
Qué quiero y a dónde voy.
Porque sólo yo
Ando mi camino;
Ese que yo he escogido.
Con mis alegrías,
Mis dolores,
Mis traumas
Y mis pesadillas.

Porque yo soy yo,
Y esta es mi vida.