Tres preguntas.

Siempre tiendo a preguntarme
Lo mismo una y otra vez,
Las mismas tres estúpidas preguntas en bucle, 
Como quien tiene una playlist en reproducción continua en Spotify. ¿Cómo se deja de tener miedo? ¿Cómo se es valiente?
¿Cómo se evita caer?
He desperdiciado 
Tantos segundos de mi vida 
Concentrada en solucionar lo “isolucionable”;
Tantos segundos de mi vida 
Temiendo el miedo al mismo miedo; 
Buscando atajos y salidas rápidas 
Al sufrimiento; 
Esquivando los baches 
Para evitar caer. 
Cuando lo que debería haber hecho 
Es tirarme en todos de cabeza, 
Hacerme brechas. 
Porque al miedo 
No se le esquiva, 
Se le abraza. 
Se le abraza 
Hasta que se mezcla con tu aroma
Y se convierte en tu segunda piel, 
Haciéndote más fuerte
De cara al siguiente. 
Porque, al fin y al cabo, 
Nadie sabe qué cojones es ser valiente, 
Y nadie tiene ni puta idea 
De cómo serlo. 
Así que agarra tus treinta y siete 
Capas de miedos, 
Cóselas y tírate al vacío. 
Porque las caídas 
No dan tanto miedo 
Cuándo tienes alas. 
Cuando te conviertes 
En un jodido globo aerostático
De risas después de errores, 
De parches después de rotos, 
De zurcidos después de descosidos, 
De ruidos, 
De sonidos, 
De gemidos…
Porque todos tenemos miedo,
Todos SOMOS valientes,
Y todos somos MÁS FUERTES 
Gracias a esa preciosa y durísima caída. 
Así que siente miedo, 
Olvídate de ser valiente y 
CAÉTE.

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Me tapas las vistas.

Si ayer no estuviste;
No quieras estar hoy.
Si lo supiste,
Y, aun así, te fuiste;
Deberías empezar a pensar
En cuánto (me) perdiste.
No me sirve de nada
Que aparezcas en el ultimo tren
Cuando me tiré a las vías
Tantas madrugadas,
Esperando(te).
Aun recuerdo el frío de los railes
Acariciando mis mejillas
Cortándome la espalda,
Siendo agujas en mi sien.
Lo siento.
Ese ni entrar, ni salir
ya no me sirve de nada.
O estás o no estás,
Pero no te quedes en el umbral,
Que me tapas las vistas.

HARTA

Estoy harta.
Harta de vuestras putas expectativas;
De vuestra opinión sobre mi vida.
Harta de enseñar la parte positiva;
La que no llora, la que no grita;
La de princesita,
Ignorante ratoncita hipócrita.
Harta de vivir según vuestras normas
De aceptar vuestros comentarios
“Sin ánimo de ofender”
Pero, a ver…
¿Quienes os pensáis que sois
Para venir a joder(me).

Prefiero ser zorra libre
A santa entre barrotes;
Cárcel de mármol y cristal,
Condena de tanto renombre.
Yo nunca fui de cantar salmos
Y rezar rosarios;
Fui más de cantar Marea y Extremoduro
A grito “pelao” en cualquier bar
Siendo explícita en pronunciar cada letra
Convirtiendo en lascivas palabras
Explícitamente malsonantes
Saliendo de entre unos labios con demasiado carmín,
Eso sí, siempre granate.

Nunca fui de pedir perdón
Y anhelar penitencia,
No tengo paciencia.
Sin embargo quizás no negaría
Que hay magia en cada azote,
Yo siempre fui de mordiscos y cardenales,
Pero eso ya, lo siento,
No es de vuestra incumbencia.

Quedaos con la decencia.
Yo nadaré en mi decadencia,
Mi indecencia,
Mi imprudencia…

Que

          os

                   den.
Que os den a vosotros y
                                             a         vuestras         (putas)           creencias.

TE AMÉ

Te amé,
Pero no lo suficiente.
Me amé más a mí;
Me costó asumirlo
Y, más aún,
Ser valiente.
Pero lo conseguí.
Me alejé de ti,
Ergo te dejé ir.
Hipócrita.
En realidad,
Me deshice de ti.
Huí.

Me siento una zorra en decirlo en voz alta
“No eras suficientre para mí”.
Estoy mejor sin ti.
Frenabas esa parte de mí
Que se vuelve loca por saltar
De acantilados y rascacielos. 

Te escribo porque ayer te vi,
Aunque más que escribirte,
Escribo sobre ti.
Miento.
Escribo sobre mí.
Sobre el hecho de que te vi.
De que no sentí (NADA),
Al fin. 


Me dejaste vacía,
Te llevaste todo lo bueno,
Me robaste mi piedra filosofal
Y te la fumaste en dos caladas,
Con otra en mi cama,
Mientras repiqueteaban
Las guirnaldas y flores que
Tanto abundan en mis decoraciones.
Porque allí dónde ríes con otra,
Dónde te ríes de mí,
Está mi firma grabada a fuego.

Pero por fin no sentí.
No hay amor.
No hablo del de pareja,
Ese amor lo maté yo
Como quien mata el cigarro
Mientras otro mata el tiempo.
Hablo del amor de quien te conoce,
Te cuida y te lame las heridas.
Ese lo mataste tú.
Lo ahorcaste
Con tu soga de mil y una mentiras
Mientras él se debatía y crecía 5 centímetros
Antes de exhalar su último aliento.

Ni siquiera sentí celos,
Esos que te has empeñado en
Convertir en rumores,
Para distraer al resto
De quién era el malo
Y quién el honesto. 

Igual sí siento un rencor constructivo
más amargo que profundo
De haberte visto pisotear
Cualquier abismo de nostalgia
De tantas noches en vigía
Bajo las mantas en mi sofá,
En mi cuarto,
En mi cama,
En el suelo. 

En mi cielo.

No puedo evitarlo.
Ya no te odio,
Tampoco te quiero.

Suelo ser un alienígena
Pero caigo ante la debilidad humana
De sentir ira y rabia acumulada
Y soltarlas como si fueran lobos hambrientos,
Sedientos de tanta lágrima inválida y paralítica.
Demasiado llanto defectuoso;
Fruto de un dolor irracional
Por culpa de un cabrón
Ególatra y cobarde.
Menudo farsante,
Buen hombre de imitación barata.
¿He dicho buen hombre?
Niño. Crío.
Niñato.
Bebé ingrato.

Te diría que queda el recuerdo,
Que a ratos te pasas por mi mente
Siendo bálsamo.
Consuelo de lo que vivimos,
De lo que viví,
De lo que viviste.
Pero en realidad lo que queda
Es la indiferencia
Del que pasa por la vida
Dejándote una huella
Una cicatriz eterna
Una herida estoica 
Veterano de guerra
.

Solo queda admitir,
Que pese a la venda,
A los esfuerzos desmesurados
Y las ilusiones ciegas,
Siempre supimos que
La batalla estaba perdida.
Ni yo era tu soldado
Ni tú mi princesa dormida.
Siempre fui una fugitiva lasciva
De mirada confundida
Que prefería naufragar en la vida
Antes que usar un bote salvavidas.

No te quise como salida de emergencia.
Tú querías una madre,
Y yo no tengo paciencia.
Yo solté tu cuerda,
Pero te di la mano para que no cayeras;
Y tú cortaste mi brazo,
Me sacaste el corazón y el alma
A base de hurgar en mi pecho
Con una cucharilla de café
,
Y lo tiraste a la hoguera.
Porque yo siempre fui la bruja y,
Dejar de quererte
,
mi condena. 

Guerrera. 

Llevaba el verano en sus ojos,
Aunque el invierno 
Siempre viajaba con ella
Enredado en sus pestañas. 

Su piel sabía a sal 
De tanto soñar con ser sirena;
Pudiendo distinguir olor 
A pólvora y azufre 
En ondear su melena. 

Ella era una guerrera. 
Y aun su pasión por los helados
Los cambiaría sin dudarlo
por el sabor del acero
De cualquier noche de enero. 

Ella era un YO QUIERO. 
Un NO ESPERO. 
Un YO PUEDO. 

SERÉ

No tengo el vientre plano,
Piernas largas de araña,
Ni uso una talla cien.
No tengo la piel libre de imperfecciones
Ni agudas facciones
Ni son pequeñas mis manos y mis pies.

Ni curvas de escándalo,
Ni un cuerpo escultural.
Pero te aseguro que
te quedarás patidifuso
con el vaivén de mis caderas
al andar.

Tengo pecas,
Granitos y pequeñas arrugas.
Michelines y manchitas blancas
En los pies.
La nariz torcida;
Una media luna cicatrizada
En la espinilla derecha.
Un alma maltrecha.

Las manos curtidas
De tanto estirar de mis cadenas y
El dedo pulgar destrozado
De tanto morder.

No soy una princesita
A la que tengas que salvar.
Soy una Khaleesi
Madre de dragones
Con un carácter de mierda
Y una crudeza que asustaría
Al inmaculado más valiente.

Pero tengo el don de
Sonreír con la mirada;
De hacer que te pierdas
En el fondo verde de mis ojos,
De enredarte en mis pestañas.

Te dejaré unir el dibujo
De mis pecas;
Hacer trenzas en mi
Rubio pelo lacio.
Dejaré que fantasees
Con mis orejas puntiagudas
De duende pirado.
Haré que sueñes con hadas,
Con selvas y
Bosques encantados.
Te llevaré a la Tierra Media;
Destruiré el Ojo de Saurón y
Robaré, por ti,
El famoso anillo que volvió
Locos a tantos.

Te protegeré de monstruos,
Serpientes y arañas.
Domaré tus dragones
Mientras estés bajo mi abrazo,
Yo ya domé los míos
Hace muchos, muchos años.
Te dejaré dormir
En mi regazo;
Aunque no pueda
Prometertelo a un plazo
Indefinido.

Alejaré mil Dementores
Y nos fugaremos de Azkaban
Dejando atrás nuestros captores
Esquivando cazadores.

Te alimentaré de sueños y
Jamás volverás a pasar hambre.
Olvidarás respirar
Porque yo seré tu aire.
Pero, por favor,
No me ates.

Surcaré tus mares
Y seré la sirena de tus males.
Pero no me ates.
No me encadenes
Con promesas baratas
Y compromisos absurdos
Llenos de obligación
Y carentes de ganas.

Te mostraré mi galaxia;
Seré tu estrella de la muerte.
Me aliaré con Darth Vader
Y seré tu “Dark Side”;
Porque tu serás luz,
Y a mi siempre se me
Ha dado bien
Bailar entre sombras.

Pero no me ates,
No me encadenes,
No me mates.
Cóseme las alas
Y vuela conmigo;
Compartiré
Mi destino y dirección
Contigo.
Seré paloma,
Pirata y peregrino.
Pero no me ates.

No me ates
Porque abandonaré
Mi (tu) jaula
Y seguiré sin ti.
                               Me iré CONMIGO.

Me canso. 

Me canso.
Me canso de ser perfecta.
De ser educada.
De ser correcta.
Me canso de ser recatada.
De ser lo que quieréis ver.
Me canso de cumplir
Vuestras putas expectativas.
Me canso de (fingir) ser
Una princesa distinguida.
Yo quiero ser una prófuga,
Una jodida fugitiva
De mirada lasciva y
Dirección confundida.
Quiero aturdirte y
Quedarme aturdida.
¡Joder!
Quiero estar
                                                       VIVA.

Alérgica. 

Yo yo soy alérgica.
Alérgica a las colas
Y a las esperas interminables.
Alérgica a la tentación palpable;
A vivir pegada al cable.

Alérgica a la gente
Demasiado amable.
Alérgica edificar en
Zonas no edificables.

Soy alérgica a la gente borde;
A esos que te devuelven
Cortes y puñaladas
Cuando tú les dedicas sonrisas.

Alérgica a la gente con
Demasiadas prisas,
Que no disfruta del paisaje,
Que se la suda el viaje.
Me da mucho coraje
Pagar en cada peaje,
Sólo para pagar el traje
A todos los chorizos
De este jodido
Planeta salvaje.

Soy alérgica a los anormales
Que ven la vida a través
De un único cristal.
Siempre desde el mismo prisma.

Amigo.
Si no giras el calidoscopio,
No disfrutarás de
Todos los colores;
De las combinaciones;
De las sensaciones;
De la música;
De las danzas;
De las emociones.

Alérgica a fruncir el ceño.
Tengo como meta que
Todas mis arrugas sean de
Reír a carcajadas,
No de vivir cabreada.

Alérgica a la gente
Que no sabe nada.
Fan de los besos de vaca;
De lamer en la piel la sal;
De tu salto mortal;
De ese sexo tan letal.

Alérgica a chupar metal;
A vivir a medias;
A buscar esa supuesta otra mitad. ¿Hola?
Yo soy la unidad.


¿A quién se le ocurrió decir
Que estoy sin completar?
¿Que tú también lo estás?
Muy gilipollas fue
El que justificó no ser
Completamente feliz
Por no tener a alguien a quien
Encadenar(se).

A él también soy alérgica.

¿Y a ti?

TÚ vol. II

Tú diciéndome tonterías
Y yo riéndome de
Tu estúpida forma
De reírte de mí.

Tú diciéndome
“que mona”.
Y yo “Sí,
Pero de la jungla.”
Que haría de tu cama
Mi sabana
Y rugiría cual leona
Al son de la Propuesta Indecente;
Calculando en tus lunares
La Matemática de la Carne;
Gimiendo en playback
La canción de Rayden.

Y ahora es cuando digo
Mil chorradas.
Digo esas mentiras que
No significan nada.
Demagogias inventadas;
Prefabricadas.
“Que no me gustas tanto”.
“Que no pasa nada”.
Ilusiones,
Más que ópticas
Auditivas,
Para ocultar mi frustración
Cuando te veo bailar al son
De otra canción.

 

TÚ vol. I

Llegas.
Me ves.
Me miras y
Te callas.
Me miras y
Me atrapas.
Me atrapo en los silencios implícitos
De tus palabras,
Y entonces
Te vuelves y
Te marchas.

Legas.
Me ves.
Me miras y
Me abrazas.
Y yo me quedo apresada;
Me paralizo como
Una tonta anonadada.
Concentrada.
Sintiendo las yemas de tus dedos
Acariciar mi espalda.
Entonces me sueltas.
Entonces te marchas.

Porque llegas.
Me ves.
Me miras y
Me matas.
Porque ahí quiero besarte.
Porque me muero de ganas.
¡Joder!
Dime lo que piensas,
Lo que anhelas,
Lo que amas.
Pero en lugar de eso,
Te vuelves y
Te marchas.

Y entonces ya
Ni me besas,
Ni me miras,
Ni me abrazas.
Porque ni me quieres,
Ni te quiero;
Pero aun así me encantas.
Yo tan pequeñita,
Tú tan grande
Y tan frías mis sábanas.

Porque lo que quiero
Es enseñarte
Los rincones de mi cama;
Las costuras de mi almohada;
Las esquinas de mi cuarto;
Las ventanas empañadas.
Yo me acerco.
Tú me huyes.
Y, así, mi vida,
Así no hacemos nada.

Y me quedo empanada
Contemplando tu mirada,
Con esos ojillos tiernos
De niño viejo.

Sopesando qué pasaría
Si salto y llego;
Si me mojo y te morreo.
Te disparo a quemarropa
Y me vuelvo loca.
Porque es que te veo
Y te comería la boca,
Te arrancaría la ropa.

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